Dinero Fresco para su Negocio
Algunas opciones de financiamiento para el emprendedor
Por Adriana Reyes y Mathilda West
Conseguir fondos para iniciar un negocio, expandir el que ya se tiene o adquirir capital de trabajo puede ser una tarea titánica para el emprendedor. Por ello, en Entrepreneur, decidimos buscar algunas opciones reales de acceso a recursos para aquellos que buscan invertirlo en alguna actividad productiva. La siguiente es una guía para que el emprendedor analice y decida que opción de financiamiento se adecua más a sus necesidades Entrepreneur no pretende favorecer una sobre otra; simplemente presentamos aquellas que se han mostrado como opciones de crédito o financiamiento accesibles.
Autofinanciamiento
Obtener dinero mediante un esquema de autofinanciamiento no es difícil, aunque sí puede resultar un proceso largo. El autofinanciamiento es un proceso sencillo, aunque implica una cultura de ahorro que aún no es muy popular en nuestro país.
Como lo define Enrique Gosselin, director de Opción PROA, S.A. de C.V., una empresa de autofinanciamiento de bienes muebles e inmuebles, "el autofinanciamiento es un programa de ahorro que te permite adquirir, de forma programada, los bienes y/o servicios deseados". Para explicarlo de una manera más simple, el autofinanciamiento funciona como una especie de tanda, pues se basa en la generación de recursos por parte de los propios solicitantes (ahorradores).
Actualmente, en nuestro país existen unas 40 empresas de autofinanciamiento, aunque operan apenas 20 ó 25 y, no obstante las pioneras surgieron para financiar la compra de un automóvil, ahora se mueven en las ramas inmobiliarias e, incluso, de servicios o compra de bienes muebles.
Gosselin explica que, aun cuando el 70 por ciento de las adjudicaciones de Opción PROA está relacionadas con la compra de bienes inmuebles, hay gente que utiliza el esquema de autofinanciamiento para adquirir equipo de cómputo o maquinaria; decorar o remodelar un local comercial o, incluso, para financiar la realización de un estudio de mercado o de factibilidad para iniciar un negocio.
Rosa María Juárez, gerente de autofinanciamiento en México, explica que la clave para que este sistema de ahorro tenga éxito, es la planeación.
"El problema es que la gente, aquí en México, no planea el futuro; el autofinanciamiento es ideal cuando se planean las cosas con uno o dos años de antelación", dice Juárez. Por ejemplo, un ejecutivo, a un par de años de su retiro, puede empezar a ahorrar (mediante este esquema) para instalar un negocio o comprar una franquicia.
Como en todo, el autofinanciamiento tiene sus ventajas y desventajas, explica Gosselin, destaca el hecho de que la adjudicación de recursos no ocurre de inmediato, sino después de que se logra ahorrar un porcentaje de los recursos solicitados. Además, en la mayoría de las ocasiones, las empresas no pueden garantizar la fecha exacta de las adjudicaciones.
No obstante, las ventajas son enormes; sobre todo si se comparan con los esquemas de financiamiento tradicional. Por medio del autofinanciamiento, el ahorrador siempre paga capital (no hay intereses) y el monto que se paga por concepto de manejo de recursos y tasas de actualización es mucho menor a lo que cobraría cualquier entidad bancaria por concepto de intereses.
Pese a la falta de cultura de ahorro, el autofinanciamiento se perfila como industria en crecimiento. Según Gosselin, también tesorero de la Asociación Mexicana de Empresas de Autofinanciamiento (AMAPSA), en los próximos 12 meses, esta industria -que agrupa ya unos 400 mil consumidores- se duplicará y comenzará a tener más adeptos cada vez.
Fincomun
Esta unión de crédito, establecida como tal en 1994, se dedica a la prestación de diversos servicios financieros comunitarios. Entre sus objetivos prioritarios, Fincomun busca fomentar la cultura del ahorro y el patrimonio entre aquellos que, comúnmente, no pueden acceder a un crédito convencional. También intente desarrollar la microempresa a través del crédito y crear y consolidar empleos. Se trata de una sociedad anónima de capital variable, donde todos sus clientes deben ser socios y cuyo valor de acción se ubica en $10. Su principal actividad es la captación de recursos (ahorro, plazos fijos y depósitos) y la colocación de los mismos (créditos productivos).
Los recursos de Fincomun provienen, entre otros, de algunas fundaciones o instituciones no lucrativas, así como de personas físicas o morales (capital privado).
Fincomun maneja diferentes productos, según el segmento de mercado (ver cuadro). A mayo del presente año, Fincomun presentaba un capital de $7.5 millones, con más de tres mil 900 depositantes y una cartera vencida de apenas el 4.3 por ciento. El 70 por ciento de los créditos otorgados han sido destinados a capital de trabajo y el resto, a adquisición de activos fijos; el 55 por ciento de sus acreditados son mujeres; el 90 por ciento ha recibido financiamientos por fuentes informales con tasas entre el 10 y el 20 por ciento mensuales y el ingreso neto promedio de ellos es entre 1.5 y 3.5 salarios mínimos. Cada uno de sus clientes ha recibido, en promedio, tres financiamientos.
Créditos en el Campo
Uno de los sectores que, históricamente, ha estado más alejado de cualquier tipo de financiamiento o acceso al crédito es el campo mexicano. Pese a los esfuerzos gubernamentales de la década de los 50 por crear un esquema de desarrollo para el campo, es este sector el que más padece de la falta de créditos para su desarrollo. ¿La razón? La creación de la llamada banca de desarrollo no logró -en la mayoría de los casos- más que enviciar la relación entre estado y productores, convirtiendo el flujo de créditos al campo en una relación paternalista que no dio los frutos esperados. Hoy por hoy, el acceso a los servicios financieros formales es nulo, tanto por ubicación (la mayoría de los productores debe desplazarse entre cuatro y ocho horas para llegar a una sucursal bancaria), como por nivel de ingresos. El único servicio financiero asequible es el informal, familiar o de agiotistas. "El esquema de llevar financiamiento del Estado al productor mexicano tiene muchas rigideces", explica Antonio Ruiz García, director general de la Fundación Mexicana para el Desarrollo Rural, una asociación civil que, entre otros programas, está fomentando el acceso a créditos en el sector rural.
"Contrario a lo que mucha gente ha pensado por siglos (sobre todo los banqueros), el campo sí es rentable; los productores sí pagan, pues lo único que tienen es su prestigio. . . son buenos clientes. ¿Por qué no prestarles? "
Con esta premisa en mano, esta fundación apoyada por entidades como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Fundación Konrad Adenaur, el sector privado y los gobiernos federal y estatal, se acercó en 1993, a la banca comercial y hoy, a través de un grupo de bancos privados, ha abierto líneas de crédito por diversos montos, dinero que, según Ruiz, las canaliza a financiar actividades productivas que sean autoliquidables.
"No somos una entidad financiera", aclara, pero explica que, adoptando la figura de una entidad parafinanciera, la Fundación tiene en la actualidad una capacidad de financiamiento de $100 millones y ha apoyado diversos proyectos en algunas zonas rurales; no solamente aquellos relacionados con la agricultura, sino proyectos que van desde la apertura de un taller mecánico hasta la formación de un grupo de mariachis en Copala, Jalisco. "Muchos creen que apoyar al campo es apoyar la producción agrícola; es verdad que el 90 por ciento de los créditos que otorgamos son para proyectos agropecuarios, pero el campo también requiere de servicios", explica.
Microcréditos en Guanajuato
A fines de 1996, el gobernador de Guanajuato, Vicente Fox, anunció la creación del Ahorro y Microcrédito Santa Fe de Guanajuato, una entidad no-lucrativa donde participan autoridades estatales e iniciativa privada y que tiene como objetivo otorgar créditos a todas aquellas familias que, tradicionalmente, están imposibilitadas para recibirlos por parta de las instituciones tradicionales (banca comercial y banca de desarrollo, concretamente). No se trata de subsidios, ni de dinero regalado, se trata de préstamos, con toda la responsabilidad que implica para ambas partes, acreedor y deudor. Los créditos que otorga Santa Fe varían en su estructura y tamaño, pero todos tienen, como último fin, financiar alguna actividad productiva. Se otorgan a grupos de personas quienes reciben una capacitación previa, demuestren un ahorro periódico, además de que deben estar involucrados en alguna actividad económica; ya sea propia e independiente, o de carácter asociativo.
Estos créditos -dependiendo de la actividad- son escalonados a corto plazo, lo que permite que, una vez liquidado con oportunidad el primero de los préstamos, se vayan multiplicando los recursos a los que puede tener acceso. Los criterios son sencillos y la meta es una: que todas aquellas personas que tienen una actividad productiva, comercial o de servicio, y que jamás han tenido acceso a un financiamiento, ahora cuentan con esa oportunidad.
Este proyecto, que se inspiró en el Grameen Bank de Bangladesh (ver Una banca sui generis, Pág. 48) ha dado sus frutos en poco tiempo. A apenas un año y medio de su creación, ha otorgado más de 25 mil crédito y no se ha limitado al estado de Guanajuato, por el contrario, se a extendido a otras entidades de la República como Puebla, Baja California, Oaxaca, Nuevo León, Aguascalientes, Chihuahua, Coahuila, Tabasco y Tamaulipas.
En el caso concreto de este programa de créditos, la mayoría de quienes se han beneficiado de éste son mujeres y es que, según un estudio del Sistema Estatal de Financiamiento al Desarrollo (SEFIDE), del total de los casos de usura, el 50 por ciento corresponde a mujeres cabezas de familia, que necesitaban de un pequeño capital para iniciar un negocio en ausencia de un hombre, o bien para apoyar con un ingreso extra. Los negocios que se pueden iniciar mediante estos créditos son de todo tipo, puede ser un taller de costura, una pequeña fábrica de alimentos, un taller mecánico o una microempresa rural.
Lo interesante de este tipo de microcréditos es que la tasa de recuperación es altísima; superior al 95 por ciento. Es decir, casi la totalidad de los créditos se liquidan.
Unión de Crédito para la Mujer Empresaria
Esta organización auxiliar de crédito se constituyó formalmente en diciembre de 1994, con un capital que aportaron un grupo de más de 60 socios y, a diferencia de lo que ocurrió con muchas uniones de crédito, esta institución ha encontrado una forma de operar exitosamente y apoyar a decenas de micro y pequeñas empresas en el país.
Además de los créditos tradicionales, esta unión de crédito maneja el llamado Plan de Ahorro para el Financiamiento que pretende promover el ahorro como único medio de todas las economías para crear riqueza. "Ofrecemos la posibilidad de adquirir un financiamiento a tasa preferencial; nuestros planes de ahorro van de $10,000 hasta $200,000, a plazos entre 12 y 216 meses", explica Lucía Ruiz de Teresa, presidente del Consejo de Administración de está unión de crédito.
Hasta este momento, con una cartera valuada en alrededor de $15 millones, esta organización ha otorgado 143 financiamientos con un promedio de $105,000 cada uno.
Ruiz de Teresa explica las dificultades actuales que tiene el emprendedor para acceder a un crédito otorgado por una institución tradicional: "Cuando se crea una empresa no se sabe, a ciencia cierta, si va a tener éxito o no. En la mayoría de los casos el novel empresario no tiene experiencia alguna en la actividad que quiere desarrollar. Por ello, el crédito, en estas condiciones, es muy poco viable por el riesgo que implica para la institución acreedora".
Es importante aclarar que, para que una unión de crédito pueda otorgar algún tipo de financiamiento, se requiere que el solicitante adquiera, por lo menos, una acción de dicha empresa, contrario a lo que ocurre con la banca comercial que puede dar servicio a cualquier persona que reúna ciertos requisitos para recibir un crédito.
Las uniones de crédito solamente dan servicio a personas físicas con actividad empresarial y personas morales; tienen como principal objetivo apoyar y fortalecer a la micro y pequeña empresas.
Crédito para el Crecimiento
Tramitadora de Carga Aérea, S.C. es una empresa fundada en 1984 con el objetivo de proporcionar al exportador e importador servicios para el manejo adecuado de sus mercancías. Estos servicios incluyen transporte multimodal, bodegaje y distribución, sistemas de calidad, consultoría, trámites aduanales y agencias IATA.
Hace siete años se incorporó a la empresa Rosario Rangel, esposa del fundador y, tras su incursión, el negocio se consolidó como operador de carga para asegurarle al cliente un servicio más completo.
Rangel encontró que, en muchas ocasiones, la carga se perdía o había problemas con los transportistas, por lo que decidió ofrecer un sistema de transporte propio para proporcionar mayor seguridad a sus clientes.
Fue así como, en 1995, la empresa decidió comprar trailers para mover la mercancía de diferentes puertos hacia México. Sin embargo, su problema era que no podían desviar capital para comprarlos, por lo que optaron por solicitar un crédito.
"Investigamos de todo; hasta los agiotistas", cuenta Rangel y agrega que encontraron una unión de crédito donde debían adquirir acciones por $30,000 para obtener un crédito por $250,000. Se decidieron y con este préstamo compraron dos tractores que les hacía falta y se plantearon el servicio de transporte como una filial que les permitió, más adelante, hacer pagos por adelantado a la unión de crédito. Las cosas no marcharon bien y en 1997 sufrieron el robo de las dos unidades; con el pago del seguro liquidaron el crédito, pero tuvieron que abandonar la idea de seguir con el servicio de transporte. Rangel siguió pensando que está era medular y se acerco a la Unión de Crédito de la Mujer Empresaria; estudió las tasas, proyecciones y condiciones y entró como persona física al plan de ahorro.
Logró adquirir una camioneta y separar el área de transporte de la empresa principal.
"El trámite es muy fácil", dice Rangel. "El monto lo adecuan al poder económico que uno tiene; se requiere de un aval del 1.5 por ciento sobre lo que prestan; no se cobran intereses y hay mucha gente que, como a mí, nos ha funcionado esta alternativa de financiamiento."
Contactos
ACO (Mi Alcancía), Barranca del Muerto 530, Col. Alpes 01010, México, D.F., Tel.MEX (525) 490-2600, fax.MEX (525) 490-2685 Fincomun, Av. Coyoacán 1843 Col. Acacias del Valle 03100 México, D.F., Tel.MEX (525) 5424-0371, fincomun@mail.internet.com.mx
Fundación Mexicana para el Desarrollo Rural A.C., Quemada 40, Col. Narvarte 03020, México, D.F., Tel./fax.MEX (525)530-0442 / 0443
Opción PROA, S.A. de C.V., Boulevard Interlomas 5, Local 1, 2 y 3, Centro Comercial Interlomas, Col. Lomas Anáhuac 52760, Estado de México, Tel./fax.MEX (525) 209-0360;
Santa Fe (Microcréditos en Guanajuato), Blvd. Campestre 208, Col. Jardines del Moral 37160 León, Guanajuato., Tels.MEX (547)17-0498 Y 73-1056, fax.MEX (547)17-6498, sefide@online.com.mx
Tramitadora de Carga Aérea, Irapuato 68, Col. Peñón de los Baños 15520, México, D.F., Tel.MEX (525) 785-8602/7641, fax.MEX (525) 785-7995, tramitela@ragnatela.net.mx
Unión de crédito para la Mujer Empresaria, Paseo de las Palmas 555-701, Col. Lomas de Chapultepec 01000, México, D.F., Tel.MEX (525) 520-3115, 34, fax.MEX (525) 520-3560