¡Cuidado con tus Finanzas!
Aprende a detectar los riesgos, ventajas y otros aspectos financieros a la hora de planear tu negocio.
Por Carlos Armida
Si alguien te preguntara cuál es el rendimiento que le ofrecería tu empresa al mes, o al
año, ¿estarías listo para responder rápidamente? Pongámoslo en otras
palabras: ¿sabes cuánto has ganado y cuánto has invertido en tu negocio?
Si
respondiste de inmediato, y además resulta que has invertido menos de lo que ganas, puedes tener
la certeza de que tu empresa es un negocio redondo. Si tuviste que hacer cuentas para analizar esos
puntos o resulta que no has recuperado tu inversión, no dejes de leer este artículo con
atención.
Primero que nada, es importante explicar qué es el rendimiento de un negocio:
Supongamos que quieres poner un negocio y requieres de US$ 10,000 para hacerlo. Esta cantidad representa
el capital. Bien, ahora supongamos que al final del segundo año de operaciones (pensando que el
primero te dio para recuperar la inversión), cuentas con otros $ 1,200 que ganaste después
de pagar a tus proveedores, empleados, gastos de operación e impuestos correspondientes. En este
caso, podemos decir que obtuviste un 12 por ciento de rendimiento sobre tu capital, y para obtener esta
ganancia, debiste trabajar todo el año en tu negocio.
¿Es bueno un 12 por ciento de
rendimiento? Todo depende contra qué lo comparemos, quizá la pregunta es, ¿
;cuánto hubieras ganado poniendo ese mismo dinero en el banco? Posiblemente una cifra muy
cercana, pero eso sí, sin mover un dedo.
Cuando un Negocio no es Negocio
El rendimiento sobre la inversión ha de ser el parámetro
para medir qué tan conveniente o no es invertir en un determinado negocio, y nos ha de servir
también para evaluar su desempeño anual. La regla es clara: si un negocio no nos da un
rendimiento superior al que se puede obtener por su inversión en un instrumento financiero de
bajo riesgo y sin hacer nada, el negocio no es negocio.
Esta es la principal causa que hace que en un
país con bajas tasas de interés por ahorro, como lo son actualmente las mexicanas, se
creen muchos nuevos negocios. Sucede lo contrario en los países con altas tasas de
interés, donde casi no surgen nuevas empresas, especialmente de tallas pequeña y mediana.
Es decir, si tu dinero no rinde mucho en el banco, lo mejor que puedes hacer es montar un negocio,
en donde aumentarán tus posibilidades de generar ganancias.
El emprendedor que está
dispuesto a arriesgar su dinero o el de sus socios en un negocio, ha de tener muy claro dos principios
básicos: el dinero se invierte para ganar, y los rendimientos casi siempre van de la mano con el
nivel de riesgo que se asuma (a mayor riesgo, mayor rendimiento, es como lo resumen los hombres de
finanzas).
En este rubro, la peor combinación que se puede encontrar es alto riesgo y bajo
rendimiento. En ocasiones el emprendedor, llevado por su entusiasmo, no alcanza a identificar claramente
este punto.
El rendimiento esperado sobre la inversión puede ser fácilmente comparado
con otras opciones de inversión. Al analizar los resultados podrás tomar la
decisión de participar o no en un negocio.
Observaremos algunos casos utilizando el monto a
invertir como referencia.
Digamos que vas a invertir hasta US$ 2,500 en un negocio. Para esta
cantidad, la única opción que tendrías disponible sería un pagaré
bancario, que al día de hoy ofrece entre 9 y 12 por ciento de interés anual. No es nada
difícil que tu propia empresa te proporcione intereses mayores a esta cantidad.
Para montos
que van desde los US$ 5,000 a los US$ 15,000, un buen parámetro es el promedio del rendimiento de
sociedades de inversión de deuda y comunes, es decir, operadoras que invierten en instrumentos
gubernamentales y en acciones de la Bolsa (reúnen la cantidad de muchos pequeños
inversionistas y accesan a espacios financieros generalmente reservados a los grandes capitales).
El
promedio de rendimiento anual que otorgan estas figuras, va del 15 al 22 por ciento. Una suma respetable
y más competitiva si se compara con un buen negocio.
Si tu capacidad de inversión
está en este rubro, analiza si la empresa que abrirás te otorgará lo mismo o
más al primer año de operación.
Para montos mayores, digamos desde los US$ 20,
000 existen dos buenos parámetros: uno, el rendimiento de los Cetes y otro (más ajustado a
la realidad del riesgo de un negocio) es sin lugar a dudas el índice de la Bolsa de Valores.
Aquí es cuando debes comparar si por la cantidad de dinero que invertirás en una empresa
recibirá más o igual nivel de rendimiento que si lo invirtieras en estas alternativas.
Ahora bien, puedes pensar que el negocio que montarás tiene proyectado recuperar su
inversión hasta el segundo o tercer año de operaciones. En este caso deberás
solicitar que te hagan una proyección de lo que ganarías en ese lapso en otras opciones de
inversión.
Por supuesto, esto es mucho más difícil, pues las proyecciones pueden
verse alteradas radicalmente (para bien o para mal) por cuestiones totalmente inesperadas por los
analistas. Aquí el riesgo aumenta.
Para Ganar Dinero
Hay dos razones fundamentales para invertir en un negocio: querer diversificar tu capital o el
deseo de independizarte profesionalmente. De cualquier forma, ambas opciones tienen la misma base:
ganar dinero. Muy bien, el compromiso aquí es encontrar el negocio que le dará los mejores
rendimientos a tu capital inicial.
Hay emprendedores que afirman: "no gano dinero pero, ¡
;cómo me entretengo !" Frase ingeniosa, pero hay que anotar que hay quienes se entretienen, se
divierten y además obtienen ganancias.
Con todo esto, la invitación es a reflexionar
sobre cómo marcha tu negocio, si ya lo tienes, o evaluar la compañía que quieres
abrir.
Esto no quiere decir que debes desechar aquellos negocios que no te garanticen grandes
rendimientos. Más bien se trata de comparar inversiones y evaluar las ganancias de tu empresa.
Una de tus metas puede ser que, con base en tu monto de inversión, los rendimientos deben igualar
o superar los de otros instrumentos financieros.
Para llegar a ese punto deberás ver
cuestiones como ahorro, productividad, descenso de costos de operación y otros.
Con este
ejercicio de comparación, también tendrás una idea más concreta del riesgo
que estarás asumiendo. Finalmente, todo esto te servirá para controlar mejor tu empresa y
disfrutar más de tu trabajo.
Carlos Armida es especialista en inversión patrimonial.
Email: cao1@prodigy.net.mx