El sabor de la patria
Dos experiencias de negocios de inmigrantes que se llevaron un pedacito de su nación al extranjero
Emigrar hacia otro país es, sin duda, una odisea. Una vez instalado en tu nuevo hogar, deja salir tu espíritu emprendedor y echa mano de las tradiciones de tu tierra. Aquí dos ideas exitosas de inmigrantes llegados a Barcelona, España.
El primer caso es el de Gina Fiorillo, hija y nieta de heladeros artesanales italianos, quien dejó Roma hace seis años. Al ver que en Barcelona no había gelaterias o heladerías como en Italia, decidió montar una, y así ella y su mamá comenzaron a elaborar helados artesanales con productos de la mejor calidad, sin conservadores ni colorantes artificiales. Desde el primer momento se sorprendieron del éxito entre los barceloneses y, a la fecha, siguen formándose largas filas para degustar alguno de los 25 sabores de auténtico gelato; ¿el secreto?, el sabor del terruño.
La segunda historia es la de Mario García, argentino que llegó a Barcelona en 1999. Su sueño era montar un lugar de empanadas, tipo comida rápida con entrega a domicilio. Idea que cristalizó en un sitio acogedor con el típico ambiente argentino donde las empanadas se hacen al momento y se cumple la premisa de rapidez. Siempre tuvo en claro que el negocio no estaba dirigido sólo a sus coterráneos, sino también a jóvenes españoles y turistas. Ahora le va tan bien que su reto es abrir sucursales para llegar a más clientela.
¿Vives en otro país?, ¿estás por mudarte? No olvides empacar esa idea que te permitirá hacer negocios y añorar menos la patria. --Por Siret Sánchez